¿Qué es el mapeado del suelo y cómo mejora la productividad?

27 Agosto 2019 | Blog
array(4) { ["token"]=> string(32) "9yw7dszs22l9t5659x6c7lb9p7yd1f19" ["user"]=> string(0) "" ["location-teyme"]=> string(2) "es" ["lg-teyme"]=> string(2) "es" }

A medida que nuestra agricultura se internacionaliza y se abre a nuevos mercados, se vuelve más sofisticada y más importantes son los procesos de toma de decisiones en la producción. Esas decisiones serán más acertadas cuanta más información tengamos para analizar, por lo que es preciso buscar datos de todo tipo. Una fuente importante de datos es el mapeado del suelo, una técnica cada vez más utilizada por nuestros agricultores.


El mapeado de suelos es una técnica que se ha hecho ya habitual en la llamada agricultura de precisión, esa que emplea las tecnologías más avanzadas para obtener la información más precisa sobre el estado del terreno, el clima y los cultivos.


El mapeado o mapeo de suelos nos permite conocer mucho mejor la composición, características y detalles del terreno agrícola que trabajamos. Se trata de levantar una cartografía que identifique cada parcela en función de parámetros que tienen que ver con el rendimiento de la actividad agrícola:


- Humedad. Es importante conocer la humedad de cada zona de los cultivos. De esa forma, se puede gestionar mejor el regadío.


- Composición del suelo. Conocer qué elementos componen el suelo es fundamental para saber qué cultivos y variedades se adaptan mejor a cada parcela.


- Ph y conductividad. Determinar valores como el Ph o la conductividad del suelo son claves para poder elegir mejor los fertilizantes y otros nutrientes.


- Fertilidad. Saber qué fertilidad cabe esperar de un terreno es básico para elegir adecuadamente los tiempos del cultivo.


 - Textura. La textura del suelo nos permitirá saber qué tipo de abonos utilizar en cada momento y lugar.




¿Cómo se hace un mapeado de suelos?


Para hacer mapas que nos den diferentes capas de información sobre el suelo disponemos de varias técnicas. Tradicionalmente se ha trabajado con catas abiertas en diferentes puntos del terreno, pero, actualmente, podemos recurrir a herramientas mucho más avanzadas. Las principales son estas:


- Sensores eléctricos y electromagnéticos. Una de las formas más frecuentes de mapear el suelo es medir sus características eléctricas y electromagnéticas. Esos valores permitirán comprender su composición y muchas otras informaciones útiles. Las máquinas que hacen este tipo de mapas suelen ser terrestres, como, por ejemplo, un tractor equipado de un dispositivo capaz de medir esos valores eléctricos.


- Sensores ópticos. En este caso, se emplean equipos capaces de detectar las diferencias de color que presentan los suelos, permitiendo interpretar sus características gracias a esa información. A estos procedimientos se han ido incorporando cada vez más los drones, que son capaces de tomar fotos muy precisas del suelo desde alturas idóneas.


- Sensores mecánicos. Una forma bastante frecuente de conocer la composición de un terreno es utilizar instrumentos que, al clavarse en el suelo, permiten determinar qué tipo de elementos lo forman y con qué densidades.


- Sensores electro-químicos. Estos dispositivos son capaces de determinar la presencia de potasio, nitrato y otros elementos, así como la caracterización eléctrica.




Aumentar la productividad agrícola gracias al mapeado


La idea final es disponer de un documento que contenga suficientes capas de información como para hacer una lectura lo más correcta posible del suelo, su estado, potencial, virtudes y defectos.


Con esos datos, el agricultor puede tomar decisiones mucho más acertadas a la hora de aplicar las diferentes técnicas que requieran sus cultivos. Por ejemplo, puede planificar mucho mejor el uso de sus atomizadores agrícolas.



Sabiendo cómo está el terreno, puede determinar qué cultivos se van a adelantar y cuáles van a ir más retrasados, lo que le permitirá organizar los tratamientos fitosanitarios para aplicarlos en el momento exacto y con la dosis justa.


El mapeado de suelo es, por tanto, una herramienta indispensable en la agricultura actual, porque nos da la información que necesitamos para reducir los márgenes de error en nuestra actividad.



Articulos relacionados

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos de interés.  Aceptar