Desafíos del agricultor del siglo XXI: productividad, sostenibilidad y tecnología

31 Marzo 2020 | Blog
array(4) { ["token"]=> string(32) "kb1fs4ifv71fip2zsfek8nuh563fuc3k" ["user"]=> string(0) "" ["location-teyme"]=> string(2) "es" ["lg-teyme"]=> string(2) "es" }

El agricultor del siglo XXI se enfrenta a un escenario en el que resulta importante ser cada vez más productivo. De esta actividad económica provienen los alimentos de todo el conjunto de la humanidad. Por ello, hoy en día se ha introducido el concepto de agricultura moderna. Bajo esta perspectiva se promueve el incremento de los niveles de productividad, haciendo un uso eficiente de los recursos naturales disponibles y de los avances tecnológicos del sector.


¿Qué retos afronta el agricultor del siglo XXI?


Para el año 2050 se estima que la población mundial ascenderá aproximadamente a 9.000 millones de personas. De esta forma, los especialistas en la materia afirman que será necesario alcanzar unos niveles de producción que superen en un 60 % las cifras registradas hasta el momento para mantener a toda la especie sin impactar considerablemente en el medio ambiente.


Esta circunstancia, unida al aumento del número de productores, supone un marco competitivo totalmente nuevo al que los agricultores tendrán que adaptarse si no quieren quedarse atrás en la carrera por su cuota de mercado.


Por lo tanto, no queda otra que confiar en la innovación para incrementar la producción y el rendimiento de las cosechas bajo diversas circunstancias climatológicas. Resulta especialmente significativo el empleo de productos para la protección de cultivos, así como el uso de sustancias o compuestos químicos de origen vegetal y animal para garantizar la salud de las explotaciones.



Por ejemplo, la ciencia de la semilla promueve el estudio y la creación de diferentes especies o variedades híbridas que sean cada vez más resistentes a temperaturas extremas y a los cambios climatológicos. Se trata de realizar cruces que den como resultado variedades con alta capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones del entorno. Y es que, al margen del aumento de la productividad, otro de los desafíos presentes está relacionado con el uso adecuado de los recursos naturales.


Otro de los objetivos que se persiguen en la actualidad es la protección del suelo y la mejora de sus propiedades. Algo lógico, teniendo en cuenta que se trata de un recurso finito y que resulta esencial para la agricultura. Por otro lado, el uso prudente de la energía también se está convirtiendo en una de las prioridades del sector agrícola.


La tecnología como motor impulsor de la productividad


El desarrollo de equipos cada vez más inteligentes que faciliten las labores del campo es uno de los aspectos que contribuyen al incremento de los índices de producción. Se trata, quizá, de la mejor baza del agricultor actual para hacer frente a estos retos.


Así, el empleo de software basado en algoritmos predictivos combinado con la aplicación eficiente del big data nos permite, entre otras posibilidades, predecir con un menor grado de incertidumbre los resultados de las cosechas. O tal vez las necesidades de riego y fertilización del terreno.


Por su parte, otra de las innovaciones que aporta beneficios tangibles a la agricultura son los drones. Estos permiten crear y ejecutar mapas de contornos con un alto nivel de precisión. Además, nos dan la opción de recopilar datos relacionados con la apariencia, salud y necesidades de los cultivos. Esta información nos sirve de apoyo para la toma de decisiones que garanticen el incremento del rendimiento de las cosechas.


La venta de maquinaria agrícola de última tecnología colabora acercando al agricultor a dichos estándares de exigencia. Contribuye aumentando la mecanización de las tareas de la agricultura, con el ahorro de recursos, esfuerzo y tiempo. 



Sin embargo, debemos tener presente que la adquisición de tecnología innovadora, por sí sola, no garantiza el éxito al agricultor. Hemos de realizar una planificación detallada del empleo de todos estos recursos tecnológicos con el fin de explotarlos al máximo en aras de incrementar la productividad y el rendimiento de las cosechas.

Articulos relacionados

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos de interés.  Aceptar